Sé que este titular es demasiado rotundo y asumo los riesgos. Sin embargo, las declaraciones del productor Howard Rosenman me han parecido tan improcedentes como oportunistas. El susodicho ha saltado a la palestra justo ahora para hablar del trabajo de Whitney Houston en 'Sparkle', utilizando el morbo que ha generado su muerte como perfecto reclamo para promocionar este musical inspirado en las peripecias del trío 'The Supremes'.
Jordin Sparks y Whitney Houston en 'Sparkle'.
'Sparkle', remake de una cinta homónima de 1976 que ha dirigido Salim Akil, se estrenará el próximo 10 de agosto en Estados Unidos. A priori, corre el riesgo de quedarse rezagada ante el empuje de lanzamientos similares mucho más esperados como 'Rock of Ages' (con el incombustible Tom Cruise) o la nueva versión de 'Los miserables' (bajo la batuta de Tom Hooper, que ya triunfó con 'El discurso del rey').
Sin embargo, el regreso al cine de Houston era una fórmula para crear expectación. Pues bien, por increíble y antiético que parezca con su muerte muchos se frotan las manos. "Estoy en estado de shock. Whitney ha sido una de las mejores artistas de la historia. En la escena final de 'Sparkle' está increíblemente brillante", comentaba Rosenman a 'The Hollywood Reporter'. Reitero, no es casual que haga estas declaraciones.
Houston es la diva más galardonada de todos los tiempos con 415 premios y en 1992 lideró durante 20 semanas la taquilla norteamericana con su soberbia interpretación en 'El guardaespaldas', donde compartió escenas con Kevin Costner. Con semejante currículum, es justo que se ensalce su talento, pero un humilde servidor considera que antes de hablar de sus últimos méritos era conveniente que pasara el duelo mediático.
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'Sparkle' tiene muchas similitudes con 'Dreamgirls', el musical negro que le otorgó a Jennifer Hudson el Oscar. Akil ha retratado las andanzas de tres jóvenes (Diana Ross, Mary Wilson y Florence Ballard) que comenzaron a cantar en el coro de su iglesia en Harlem (Nueva York) para después convertirse en los sesenta y en los setenta en el máximo referente del soul.
Todo huele a naftalina y parece que en Hollywood el marketing impera cada vez más sobre el resto de las cosas. En esta producción Houston interpreta a Emma, la madre de la protagonista a la que da vida Jordin Sparks.
Sea como fuere, espero que este trabajo dignifique la memoria de la inmensa Whitney. Desde 1996, cuando protagonizó junto a Denzel Washington 'La mujer del predicador', no se había dejado ver en la gran pantalla. Doy por hecho que en 'Sparkle' hizo gala por última vez de su versatilidad y espero que la crítica especializada esta vez sea más generosa con ella.
¿Qué os parecen las declaraciones de Rosenman? ¿Debería mantener al margen a Whitney mientras promociona su película? ¿Auguráis éxito a 'Sparkle'?

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