A diferencia de otras compañeras, obsesionadas con la cirugía estética y la ropa de diseño, Carrie Fisher, de 55 años, ha optado por llevar una vida normal. En una fotografía difundida por Daily Mail provoca una gran ternura, sosteniendo en brazos a su gracioso perro mientras pasea por las calles de Nueva York.
Fisher fue una gran estrella en los 70 y a principios de los 80 gracias a la saga Stars Wars. Posteriormente ha aparecido en series de televisión como Weeds o 30 Rock, pero nunca ha logrado igualar el éxito de sus inicios.
Treinta años después, la artista se ha apartado de los focos y está encantada con su faceta de ama de casa. Eso sí, recientemente confesaba que durante una larga temporada "no podía mirarse en el espejo" por su excesivo peso.
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Gracias a una estricta dieta, recuperó su figura. Y en 2011, en el programa Today Show, se dio un baño de multitudes mostrando al mundo su nueva imagen. En total, perdió más de 20 kilos.
La vida le ha dado muchos disgustos a esta luchadora, hija del cantante Eddie Fisher y de la actriz Debbie Reynolds. Superó con mucho esfuerzo su adicción a la drogas y al alcohol y vivió un infierno durante su matrimonio con Paul Simon.
¿Qué os parece la nueva Carrie? ¿Debería recuperar George Lucas a su actriz fetiche en una nueva secuela de Stars Wars con un papel a su medida?



