3, 2, 1… ¡acción!

La exigua herencia de Mickey Rooney

Se tiende a pensar -no sin razón- que el de Hollywood es un mundo lleno de glamour y grandes fortunas. Y así es. Sueldos escandalosamente altos para actores de primer nivel que suenan a imposibles para cualquier ciudadano de a pie. Pero a veces ocurre que la muerte de toda una estrella de Hollywood desvela que lo que podía presumirse como una fortuna con muchas cifras no llegaba a los 13.000 euros (18.000 dólares).

La familia de Rooney pelea por sus restos (Foto: Getty Images)
Esa es la herencia que deja un mito de la edad dorada de Hollywood como Mickey Rooney, uno de los actores mejor pagados durante los años treinta y cuarenta. Con más de 300 títulos en su currículum, extraña que la cifra sea tan reducida por mucho que se tenga en cuenta que los sueldos de antes no eran los de ahora. Eso, 18.000 dólares, es lo que refleja la última declaración fiscal de activos del actor, muerto por causas naturales el pasado fin de semana en Los Angeles.

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La noticia de la exigua herencia del actor se ha desvelado en el marco de la disputa que miembros de su familia mantienen por los restos del mismo. Su hijo Mark, con el que vivió en sus últimos meses, quiere cumplir la que dice ser la última voluntad de su padre de descansar en un cementerio de veteranos o en uno de Hollywood junto a otras grandes estrellas del celuloide. Sin embargo, la viuda de Rooney, Jan Charberlin, quiere enterrarlo en el nicho que tiene reservado para ella.

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Se da la circunstancia de que el actor vivía separado de su octava esposa, a la que acusó de maltrato y de robarle junto con su hijastro, desde hacía más de un año. En su día el actor llegó a declarar que le habían privado de alimentos y medicinas y que se habían apropiado de su fortuna. Quizá esto explicaría el porqué de los escasos 18.000 dólares que Rooney ha dejado de herencia a su muerte tras tantos años de trabajo y siendo uno de los actores más reconocidos de Hollywood.

El hijastro en cuestión, Christopher Aber, fue condenado a pagar 2,8 millones de dólares y tras conocer la sentencia se declaró en bancarrota. El litigio aún continúa sin que Mickey Rooney pueda descansar en paz.