Un estudio revela que las escenas sexuales acentúan la promiscuidad adolescente

Todos disfrutamos de alguna que otra escena romántica cargada de pasión en el cine. Algunas forman parte del conjunto de una historia y otras son simplemente para deleite del espectador, pero según un estudio publicado en Psychological Science, los adolescentes expuestos a dichas imágenes pueden desarrollar una actitud promiscua. ¿American Beauty afecta el juicio de los adolescentes? Descubramos de qué se trata:

Así lo manifiesta el encargado del estudio al London Telegraph, el Dr. Ross O´Hara, "Los adolescentes que son expuestos a más contenido sexual en el cine comienzan a tener relaciones sexuales siendo más jóvenes, tienen más parejas y menos probabilidades de usar condones con compañeros casuales".

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Para determinar el comportamiento de los adolescentes tras la exposición a escenas eróticas, los científicos de Dartmouth College en New Hampshire (EEUU) reunieron un total de 1.228 niños entre 12 y 14 años, cada uno de ellos identificado por diferentes películas clasificadas en una lista de 50. Seis años más tarde, les preguntaron a qué edad comenzaron a tener relaciones y si su actitud ante el acto era descuidado o no. Vamos, si usaban algún tipo de protección.

Con las respuestas recabadas, los investigadores concluyeron que por cada hora de contenido sexual visto en la pantalla, los participantes tuvieron cinco probabilidades más de lo normal de perder la virginidad a lo largo de esos seis años. Es más, los encuestados afirmaron que llegaron a imitar escenas de películas que habían visto en el cine.

Es decir, aquellos expuestos a más cantidad de escenas sexis siendo adolescentes, eran más probables a tener sexo siendo más jóvenes, llegando a tener más parejas y menos protección. El estudio afirma que no ha encontrado "un efecto directo" pero que han recogido suficiente evidencia como para urgir a los padres que censuren las películas que ven sus hijos.

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Por otro lado, el estudio también concluyó que más de un tercio de películas calificadas como "apta para todo público" tienen contenido sexual.

Al parecer, 684 de los taquillazos estrenados entre 1998 y 2004 contienen escenas subidas de tono que van desde imágenes sexuales a besos apasionados. Algunas de ellas son `Austin Powers´, `Notting Hill´, `American Beauty´, `El mundo nunca es suficiente´ de la saga James Bond y hasta la tierna `Princesa por sorpresa´ de Anne Hathaway, con 42 segundos de exposición.

Aquellas con más contenido sexual fueron `SOS Summer of Sam (Nadie está a salvo de Sam)´ (1999) de Spike Lee con 323 segundos; `40 días y 40 noches´ (2002) protagonizada por Josh Hartnett con 207 segundos y `American Pie´ (1999) con 206 segundos.

En resumen, el Dr. O´Hara afirma que la combinación de películas con sexualidad explícita y las "necesidades hormonales de un adolescente" hacen que la decisión de tomar precaución ante el acto sexual sea más difícil.  Y sentencia que mientras la mitad de los adolescentes utilizan el cine como medio para recabar información sexual, muchos de ellos no pueden diferenciar entre lo que ven en la pantalla y la vida real.

Si los resultados son ciertos en la totalidad del público infantil, sería un tema a tener en cuenta si no queremos que los niños de hoy en día quieran experimentar y crecer antes de lo normal. Pero en definitiva, ¿por qué culpar al cine? ¿No recae en los padres la educación y control de lo que ven, hacen o dejan de hacer sus hijos?